Durante varios años tuve un perfume que sentía muy mío. Era Organza, de Givenchy.
Lo usaba cuando era bastante más joven que ahora - aquí sonrisa- y todavía recuerdo perfectamente lo que me hacía sentir. Era mi perfume de “me como el mundo”. Jaja. Tenía algo de eso que una busca cuando es más joven, esa sensación de salir a enfrentar todo con seguridad, de sentirse fuerte, femenina, capaz.
También hay que decir la verdad. Para tener ese perfume había que empeñar un riñón. Al menos para la Grace de aquella época. Jaja.
Con los años dejé de usarlo, como seguramente nos pasó con tantas cosas que fueron importantes en una etapa y después dejaron de serlo. Pero su aroma quedó guardado en algún lugar de mi memoria. Si volviera a sentirlo hoy, estoy segura de que no solamente reconocería el perfume. Reconocería a aquella Grace.
Y eso es lo que cada vez me resulta más interesante de los aromas. No siempre nos llevan solamente hacia una persona, una casa, un viaje o una época. Algunas veces nos devuelven a nosotros mismos.
A una versión nuestra que habíamos olvidado.
Hoy elijo los aromas desde otro lugar. Ya no necesito tener un perfume insignia, ese que alguien pueda oler y decir “este es el perfume de Grace”. Eso dejó de ser importante para mí. Ahora me gusta encontrar una fragancia que me conquiste por sus notas, por esa combinación que hace que quiera volver a sentirla.
Porque todas/os cambiamos.
Lo que nos representaba hace veinte años puede no tener nada que ver con quienes somos hoy. Y eso no significa que aquel aroma haya dejado de pertenecer (nos). Sigue siendo parte de nuestra historia, solo que pertenece a otra versión de nosotros.
Por eso pienso que la nostalgia de un aroma tiene algo diferente. No siempre queremos volver. A veces simplemente nos gusta encontrarnos por un instante con quien fuimos.
Por eso, creo que una vela puede terminar siendo mucho más que algo que perfuma una habitación. Puede acompañar una etapa, quedarse asociada a una casa, a una persona, a un momento o a una versión de nosotros mismos que algún día también fuimos.
Me pregunto cuántos aromas habrá en nuestra memoria esperando volver a encontrarnos.
¿Hay alguno que, cuando aparece, te recuerda quién eras?
Grace
3 comentarios
el Escada!! tampoco lo hacen más, o al menos aquí no lo encuentro, fue un regalo de mi hermano pequeño y no dejé de usarlo hasta que no lo encontré más. después de ese “apareció”. L’ete… magnífico…
Maderas de oriente ya no hay me recuerda a mi madre que la usaba
Maderas de oriente ya no hay me recuerda a mi madre que la usaba